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viernes, 19 de abril de 2019

Crónica de un día en la campaña de Araceli Brown


Crispín Garrido Mancilla / Infonort

Playas de Rosarito.- A las 10:30 de la mañana, en el fraccionamiento Real de Rosarito, el sol quema, aunque el aire sopla ligeramente fresco. Nubes que parecen algodones flotantes, apenas atenúan el rigor del astro rey.

Amodorrados compradores recorren los puestos del mercado sobre ruedas, que se instala los viernes sobre dos cuadras de la avenida principal, en medio del fraccionamiento, conocido también como Infonavit, en la delegación Plan Libertador.



Poco a poco van llegando los vehículos de la avanzada de Araceli Brown, candidata de la coalición Juntos Haremos Historia en Baja California (Morena, PT, Verde y Transformemos), autos pequeños, cuyos conductores buscan dónde estacionarse.

La música de la campaña empieza a llenar el ambiente. “Todos vamos, con Araceli Brown y Morena. Tiene la experiencia. Araceli sí te cumplirá”.

Unos 20 brigadistas, con chalecos color guinda, se congregan frente al estacionamiento del Oxxo y durante 10 minutos la propia candidata les da indicaciones de la forma en que van a trabajar. Luego todos aplauden y se dispersan, mientras ella se dirige hacia el primer puesto del sobre ruedas, atendido por dos mujeres jóvenes, vendedoras de ropa usada.

Una de ellas tiene un bebé, de nombre Eleazar. Araceli pide cargarlo. Lo toma en sus brazos y, cual amorosa tía, frota la barbilla con los dedos para sacarle una sonrisa.


Luego escucha las demandas de las mujeres, sus quejas en torno a la inseguridad; los problemas de una de ellas para la educación de sus hijos.

Lo sucedido ahí muestra de la paciencia con que Araceli escucha a la gente. El bebé termina por dormirse y ella lo devuelve suavemente a Andrea, su madre.

En todos los casos hace igual: abrazo apretado, con su brazo por encima del hombro. “¿Lista para votar? Es importante que no se te olvide. Apóyame con tu familia, con tus amigos”.



Supervisa el módulo, que se coloca para el registro de simpatizantes. Pregunta por el que está a cargo. “Es un chairo”, dice alguien. Todos ríen.

Del lado opuesto de la calle, un hombre alto y con tatuajes en los brazos le ofrece su respaldo, pero ella le pide algo más:

--Voy a necesitar que me ayudes. Ustedes los hombres tienen una responsabilidad en el tema de a seguridad. Hay muchas madres solteras aquí. Tienes barrio y ni me digas que no.

--Pues sí. Nací en California y tengo las dos nacionalidades, pero ya me quedé a vivir aquí. Y claro, en lo que se pueda ayudar.

--Tienen que organizarse: comunidad, policía y autoridades.


Desde el primer recorrido, algunos de los brigadistas se quejaban de que Araceli iba demasiado despacio, que platicaba mucho con la gente y se le iba el tiempo y otros se quedaban sin poder saludarla. Pero ella es así y es un hecho que quienes hablan con ella se sienten escuchados. Y al final de cuentas, lo que busca, son votos.

Habla con todos, escucha a todos. Algunos le piden que “cuando gane”, los atienda en temas como educación, salud, vigilancia policiaca o ampliación de la red de agua potable y drenaje. Otros simplemente le cuentan de ellos mismos, de lo que venden en el mercadito o de sus trabajos o familia y le ofrecen su voto. Intercambia números de celular. Muchos la conocen.

En cada caso, interactúa diferente, improvisa. Desde el padre de familia que se le acerca para pedirle una foto con su hijo, hasta la joven pareja de vendedores de tejuino, en la que la muchacha se resiste al principio a abrazar a Araceli y el novio la “quema” diciendo que es panista, y termina amarrando boda, en la que se ofrece a ser la madrina.

En los puestos de comida, habla para todos los comensales y ellos la escuchan; lo mismo hombres que mujeres, de cualquier edad. Hace ver fácil hacer campaña.



Igual su equipo funciona con eficiencia. Los brigadistas logran buena respuesta en la colocación de calcomanías en los autos, el registro de simpatizantes, el reparto de volantes y banderolas; los automovilistas suenan sus bocinas y se detienen para saludarla y conversar.

Adelante de donde Araceli va dialogando con la gente, los brigadistas hacen su propio trabajo de promoción del voto, que no parará sino hasta tres días antes del 2 de junio, cuando los bajacalifornianos elegiremos a los nuevos gobernantes y legisladores locales.

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