miércoles, 12 de agosto de 2020

SE VA SU MAJESTAD

Por Luis A. Chávez

   Señalado por actos de corrupción (leyó usted bien: co-rrup-ción) el rey de España se va para nunca volver después de estar en lo que llaman La Zarzuela –creo que es un Palacio- donde por casi sesenta años no pagó renta, ni a los cocineros, ni jardineros, ni choferes, nada, a nadie. Jugosos contratos por los que su majestad recibiría mochadas bajo de la mesa, “en lo oscurito” - ¡Josú! – salieron no tiene mucho a la luz y fue de esas cosas que no se pueden digerir ni con sal de uvas Picot. Y allá va, lejos el causante, rumbo a un “país desconocido”, para evitar paparazis y que lo dejen en paz al cabo que el señor es rey.

Su investidura, que a muchos les viene guanga y si se fija usted nunca nos han tirado un lazo, es decir no vienen a Cancún, a Catemaco a ver al brujo, los changos, a darse una ensalmada, ni él ni la reina vinieron que yo sepa alguna vez a México y es más, no me invitaron; su investidura, decía, se presta para esa vida Fifí tan agradable donde a la cama te llevan el jugo de naranja, el periódico y a las 10 am tiene usted equitación con el conde fulano y la duquesa perengana, o sea vida de rey, jamás un colado de una escuela, echarse los sacos de cemento en la espalda, las latas de grava al lomo y cosas de esas que, millones de valedores en el mundo hacen, ¡ya parece, qué capaz!, él es un rey.
   Su investidura no es para tales escándalos, adecuados a la pelusa, a la raza, vaya, hasta para Copetes y Compañía, pero en otro estilo, pero al final es lo mismo. Se supone que un rey es un rey y nuestra mente evoca al Rey Arturo y la espada en la piedra, a la Bella Durmiente si usted quiere, pero no a un rey actual ¡por Cristo!
Penoso, triste, vergonzante, humillante y todo lo que termine en ante, como frustrante, encabronizante, ha de ser aquello de ser cachado en la maroma porque “vergüenza es robar y que lo vean a uno”. ¿Le hacía falta un billete a su majestad?, ¿no le alcanzaba el biyuyo que por hacer nada le pagaba el Pueblo?, sepa, eso es un misterio que él ha de saber.
¿A dónde irá ahora el rey? Por lo pronto y como se dice crudamente en estos casos, en calidad de mientras ya se fue a.…lejos.
¿A qué país se irá? (dicen las notas periodísticas que “a uno desconocido”) y allá se va a estar, en shorts, en chanclas, lentes oscuros, viendo el mar. Porque si se apendeja, en ese país desconocido, capaz y lo ven cantando en los camiones.

Acerca del autor:
Luis A. Chávez es escritor, periodista, docente y promotor cultural mexicano, actualmente ejerciendo en el estado de Veracruz. 

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