EXHIBE LA REFORMA ELÉCTRICA DE AMLO LA PERVERSIÓN Y ENVILECIMIENTO DEL USO DEL PODER: MANUEL FLORES PÉREZ

En un posicionamiento simultáneo a nivel nacional, el coordinador de Misión Rescate México en BC afirma que la propuesta significa electricidad más cara para los mexicanos

Tijuana, Baja California.- El coordinador estatal del movimiento de carácter nacional Misión Rescate México, Manuel Alejandro Flores Pérez, sostuvo este jueves que la propuesta de reforma eléctrica del gobierno del presidente López Obrador exhibe la perversión y el envilecimiento del uso del poder, pues pretende hundir las expectativas de vida de millones de mexicanos “y dejarlos a merced de sus dádivas clientelares”.

Durante una declaración simultánea de MRM a través de sus representaciones en 22 de las 32 entidades de la República Mexicana, en Baja California Flores Pérez dijo que especialistas y conocedores del tema han afirmado, con datos en mano, que con la pretendida reforma subirán las tarifas eléctricas y se debilitará aún más la economía de las familias, y el gobierno federal junto con Morena y sus aliados mantienen oídos sordos.

Especificó que la reforma energética de López Obrador ocasionará aumentos en los costos de generación de energía por más de $60 mil millones de pesos anuales, situación que afectará, directa e indirectamente, a los consumidores; asimismo la desaparición del esquema de autoabasto encarecerá la energía empleada para producir cerca del 14% del PIB nacional, lo cual podría generar una inflación descontrolada.

La electricidad, por otra parte, es el segundo insumo que más incide en los costos de producción de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, por lo que la eventual aprobación de la reforma eléctrica será un duro golpe para el sector que llevará a la quiebra a cientos de miles de establecimientos, con la consecuente pérdida de un importante número de fuentes de empleo.

Manuel Alejandro Flórez Pérez afirmó que la iniciativa pretende generar un retroceso de más de 50 años en la industria eléctrica, cuando el Estado era el único ente autorizado para producir, transportar y comercializar el fluido eléctrico, situación que cambió para el 2013, durante el gobierno de Peña Nieto, permitiendo la participación de particulares en los rubros de producción y comercialización.

La iniciativa, añadió, cancela los permisos de generación eléctrica ya otorgados, y los contratos de compraventa de electricidad con el sector privado; establece que la Comisión Federal de Electricidad generará al menos el 54% del fluido eléctrico consumido y los privados hasta el 46%, pero sólo podrán venderlo a la CFE.

También desaparece a los órganos reguladores como lo son la Comisión Nacional de Hidrocarburos y la Comisión Reguladora de Energía, y elimina los Certificados de Energías Limpias (CEL), “deficiencias que vamos a pagar los contribuyentes vía tarifas o subsidios”.

El coordinador de Misión Rescate México en Baja California indicó que la pretendida reforma se suma al fracaso de este gobierno en sus supuestos planes de ayuda a los más pobres y mete al país en una ruta de caída de los niveles de vida en forma acelerada.

Los subsidios directos a las clases más desprotegidas, subrayó, han fracasado, los servicios de salud han fracasado, los servicios educativos han fracasado, los servicios en seguridad han fracasado y la propuesta del gobierno es imponer otra ruta… al fracaso.

Los datos de los especialistas así lo indican, estableció, pues el porcentaje de hogares que recibieron apoyo de algún programa de gobierno ha caído en 11 puntos porcentuales durante los tres años de este gobierno, al pasar del 61 al 50 por ciento.

Otro especialista nos ha ilustrado al afirmar que “el gobierno del presidente López Obrador, cuyo lema central es Primero los Pobres, brinda menos apoyos a las familias con mayor pobreza que el sexenio pasado. Peña Nieto no le daba programas gubernamentales al 39% de la población con menos ingreso; López Obrador no le da al 50%, de acuerdo con lo que dicen las familias”.

El dato más claro del fracaso lo muestran las estadísticas que indican que entre 2018 y 2021 la cifra de pobres en el país aumentó en 9.8 millones más, mientras que por otra parte, este gobierno destruyó el sistema de salud vigente desde 1943 y hasta la fecha no hay nada que otorgue a millones de compatriotas los servicios de los cuales gozaban hasta antes de 2018. “Para muestra otro botón: México sigue ocupando los primeros lugares mundiales en muertes por la pandemia”, puntualizó.

“A esto hay que sumarle la angustia por el desabasto de medicinas causado también por medidas dictadas sin sustento en la realidad y que solo causan perjuicio y dolor a miles de familias”. Este gobierno cambió la metodología para los índices de delincuencia sin explicarnos los defectos de la anterior y tampoco los beneficios de la actual; aun así, vivimos la peor época de inseguridad en los tiempos modernos, baste señalar que, de acuerdo a cifras oficiales, en el 2020 en el país fueron asesinadas 97 personas cada 24 horas.

De aprobarse la reforma eléctrica en los términos propuestos, advirtió Flores Pérez, solo se generará una total dependencia de los más pobres en un servicio fundamental como lo es la energía eléctrica.

“Como ciudadanos nos preguntamos si la experiencia con este gobierno es que sus políticas sociales han fracasado y vuelven más precaria la vida de millones de ciudadanos, ¿por qué insistir en imponer otro fracaso, ahondar las difíciles condiciones de vida y hacer más dependientes a los más desprotegidos?”

Si el gobierno quiere realmente una solución de fondo y ganar la confianza ciudadana, asentó el activista, debe convocar a un gran debate nacional, pausado, serio, en donde la primera condición sea que deje de lado la opacidad –como ha sido la costumbre en todos sus proyectos– y nos muestre a todos los mexicanos un diagnóstico claro y sencillo de los beneficios de su propuesta.

Otra condición es convocar a auténticos especialistas en la materia, sean investigadores, académicos, ex funcionarios y trabajadores de las empresas generadoras de energía eléctrica, y dejar de lado el discurso de odio y división como único justificante para sus decisiones, dijo.

El gobierno debe dejar de lado su ansiedad por imponer su voluntad solo para concentrar más poder económico y político, “pues una decisión de esta naturaleza requiere altitud de miras y una visión de un auténtico estadista que vele por el bien de las generaciones venideras”, concluyó.

 

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